15 pensamientos festivos para mamá durante la época Navideña

Ben White

Por- María Parés Ramírez

Cuando niña esperaba con ansias la llegada de diciembre para jugar con mis primos y disfrutar de mis juguetes nuevos. De joven, me afilaba los dientes desde octubre pensando en todos los manjares que mi familia prepararía: pasteles, lechón, morcillas, pastelillos. Como joven adulta desarrollé un gusto por las parrandas y los bailes; la época navideña era la mejor para estas actividades. Desde muy pequeña – y por mucho tiempo- esta era mi temporada favorita. Al convertirme en madre – pensaba- tendría con quien compartir esa emoción y alegría.

Es cierto que tengo con quien compartir el momento y tengo la mejor compañía. También, es cierto que esta época se ha plagado de ansiedad y tensión. Sin pensarlo, comencé a presionarme para que todo fuera perfecto. No fue sino hasta hace muy poco que comprendí la situación en la que me encontraba. Pensaba que las fiestas debían ser perfectas y era responsabilidad mía solamente el que así lo fueran. Obviamente esta presión no me llevaba a ningún lado, por lo que decidí hacer mis propias reglas.

1. Mis hijos no necesitan nada, en lo absoluto. Cualquier regalo que reciban será perfecto.

2. Me aburre bastante ser anfitriona. Quien llegue a mi casa no debe esperar la pompa guardada para la reina de Inglaterra.

3. Los árboles de navidad se ven más bonitos con decoraciones de papel hechas por mis hijos y sobrinos.

4. Dicho árbol puede ser redecorado cada dos días. La decoración puede incluir: carritos, martillos y papel de inodoro.

5. Aunque mis hijos nunca hayan visto nieve y vivamos en un lugar tropical, es perfectamente aceptable que haya hombrecitos de nieve por toda la casa.

6. No existe un límite en la cantidad de veces que podemos ver un especial navideño de su serie favorita.

7. Es completamente aceptable que Santa sea pateado entre gritos.

8. No tengo que competir por preparar el mejor plato de la fiesta; un “dip” es suficiente.

9. Los bastoncitos de menta pasan a formar parte de la pirámide alimentaria por unos días.

10. Santa puede ser llamado “Satan” en ocasiones; no importa cuántas veces se practique la pronunciación.

11. Las fiestas son para disfrutarlas en familia y compartir tradiciones con los más pequeños; no para hablar del prójimo.

12. Las galletas de jengibre saben mejor cuando no se ven perfectas.

13. En un mundo paralelo pueden existir pinos rosados con puntos azules. Al parecer, los niños lo saben.

14. Las vacaciones son para mamá también. Debo hacer algo que me agrade.

15. Nada expresa mejor el espíritu de las fiestas que un reptil pubertoso, conocedor de artes marciales como parte de la decoración.

¡Felices Fiestas!