Date permiso de ser tía de tus hijos por un día, ¡entérate por qué!

Foto: Marco Ceschi, Unsplash
Foto: Marco Ceschi, Unsplash

Por- María Parés Ramírez

Vivo convencida de que toda madre debe vivir un periodo cada cierto tiempo como tía de sus hijos. Sé que la idea parece un poco extraña al escucharla por primera vez, pero me parece que puedo sustentar esta loca idea.

Los tíos usualmente tienen un permiso especial para hacer todo lo que pueda parecer divertido, mientras que a los padres muchas veces les toca lo aburrido y trabajoso. Aún cuando los padres intentan hacer actividades que capten la atención de sus hijos de forma diferente, nunca pueden dedicarse solamente a divertirse, porque es “necesario” cumplir con ciertas metas durante la actividad.

Cuando los niños están con sus tíos comen lo que quieren, hacen lo que quieren y todo es un juego. Aún la disciplina es un juego entre ellos. Con mamá es más difícil lograr este ambiente. Mamá sabe lo que su cría debe comer y no puede complacerla todo el tiempo. Mamá sabe que sus hijos tienen que hacer tarea y completar ciertos trabajos antes de salir a jugar. Usualmente, papá y mamá son los encargados de la disciplina del menor, ofreciendo guías a seguir en el comportamiento con otros.

Mientras los tíos llevan a los chiquitines al parque, a la playa, a comer helado; los padres se encargan de las salidas menos divertidas: pediatra, dentista, laboratorio, dermatólogo, neumóloga, cuarto de radiografía, terapia, sala de emergencia. No debe sorprender que cuando mis hijos ven a sus tíos salen corriendo a su brazos. Yo haría lo mismo.

Los tíos están disponibles para las celebraciones de sus sobrinos: cumpleaños, graduaciones, torneos, recitales. Los padres se preocupan por lo ocurrido tras bambalinas y que ayudan a dichos sobrinos a alcanzar sus metas: salud, alimentación, abrigo, estudio, prácticas. Si los progenitores de estos niños no trabajan “dando la milla extra” a diario no hay manera de que sus hijos puedan alcanzar sus metas.

Me parece que el papel de los tíos es crucial en la vida de cada niño, especialmente cuando necesitan un consejo de amigo o un momento fuera de la mirada protectora de mamá. Para mí, ser tía ha sido una experiencia hermosa, casi tanto como ser madre; pero a veces me gustaría no tener que trabajar cada minuto del día por mis hijos y poder disfrutar de los buenos momentos sin perder el sueño pensando en lo que puede pasar o en todo el trabajo que nos espera durante la semana.

Mientras alguien se inventa la festividad de “Tía por un día”, sigo celebrando los logros de mis hijos, teniendo en cuenta el trabajoso proceso que nos llevó hasta ese momento.