Diario de Tinder: Esta ha sido mi peor experiencia con las citas en línea

Zack Minor-Unsplash
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Por- Glenda Rosado

El amor en los tiempos del internet es algo serio. Todas las personas que conozco de alguna manera han salido con alguien que han encontrado por internet. Debo admitir que no tenía idea de lo que era Tinder hasta que un día en el restaurante en que trabajaba en Nueva York todo el mundo estaba pegado a su teléfono decidiendo su suerte con un like.

Días después decidí unirme al mundo de citas, total, estoy soltera. Llevo en esas varios años. Desde que salí de esa relación seria me ha costado poder entablar algo formar con alguien. Cada día me convenzo más de que la mayor razón es porque no quiero vivir la misma experiencia. Aunque estuvo llena de muy buenos momentos, esa relación fue horrible. Lo peor es que cuando rompimos lo amaba inmensamente.

Ha sido un proceso de entender de que no necesariamente lo que uno quiere conviene. Lo bueno es que aprendí muchísimo, especialmente a saber lo que no deseo en un hombre. Eso está más que claro, no voy a tranzar por menos, no. Ya no. Ahora soy una mejor versión de mí misma, sin miedos, viviendo y haciendo lo que me gusta.

Desde que me uní a Tinder he pensado en escribir algo sobre mis experiencias. Realmente he escuchado de todo pero no había tenido ningún episodio desagradable hasta hace unos días. Con este evento decidí que ya no, quedó totalmente eliminado. Aunque tuve unos meses de receso fuera del mundo de citas cibernéticas volví a instalarlo para intentar conocer a alguien.

Realmente no tuve conexión con nadie excepto un tal (ehh olvidé su nombre…) con el que me conecté y hablamos un rato largo. Ahí conversamos sobre arte, lugares y museos, muy agradable el muchacho. Al otro día me invitó a almorzar y ahí nos encontramos en un lugar público (siempre en un lugar público, please). Físicamente no tengo un tipo así que eso no es relevante. Fue muy amable y comenzamos a conversar. De repente su ignorancia y desconocimiento sobre las cosas del mundo me desconcertó.

No tenía idea y ni conocía un dato sobre Puerto Rico sin embargo se dedicó a sacar conclusiones basadas en cosas que ha escuchado. No pretendo que tenga un doctorado en historia, pero mijo…

De igual forma su prejuicio y manera de pensar hacia los latinos y las personas que no hablan correctamente inglés afloró. Ahí me “monté en tribuna” como decimos en Puerto Rico y le mostré mi molestia sobre sus opiniones desacertadas. A la verdad es que hay mucho hombre idiota, ignorante y estúpido. Fue un reality check. Mi cara y mi lenguaje corporal le dejaron saber que eso fue debut y despedida. Le respondí con molestia a todas sus idioteces, menos mal que una copa de vino me acompañó en la lucha.

Lo mejor es que no me quedé callada. Mientras hablaba como idiota y con un tono de voz bastante alto no podía entender cómo un hombre que conoce y sabe de arte tenga una mentalidad tan cerrada. Conclusión; cosas que evitaré de ahora en adelante: Tinder y los hombre republicanos. Sí porque estoy casi segura que eso es un voto para Donald Trump en Miami Dade.

Cuando me acompañó al carro supe que no tendría que molestarme en cruzar una palabra más con él, vió el sticker de Bernie Sanders en mi carro y dijo “ahh Bernie…” y yo lo miré y le dije “oh yeah!”

Menos mal que vivo en Miami Beach, el pedacito liberal y progresista por estos lares, aquí me quedo feliz en mi casita tropical.

Ese jevo feminista y liberal que quiero (un papi del día) ya llegará. Mientras tanto escribo y voy a la playa. Soy feliz.