“Yal”, esa palabrita que tanto me molesta

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Por- Glenda Rosado

No sé ni por donde comenzar, bueno aquí va… La primera vez que escuché la palabra “yal” me ofendí y las personas que me escucharon no podían entender porque lo hacía, incluso le dije a mi sobrino que no mencionara esa palabra en mi presencia.

Me parece una palabra despectiva, que ataca a las mujeres y según quienes utilizan el término lo justifican diciendo que es para “mujeres cafres, poco educadas que lo que quieren es vivir del cuento, parir muchos muchachos y que el gobierno se los mantenga”.

Llevo 7 años viviendo fuera de Puerto Rico, he visto de todo y me he relacionado con todo tipo de personas. También he trabajado haciendo muchas cosas para sobrevivir. Mis grandes y buenos amigos van desde abogados, doctores hasta lavaplatos. Entonces, ¿como personas hay alguna diferencia? ¿El lavaplatos es menos que el abogado? En mi opinión, NO.

Ya sabemos que la causa de la crisis en Puerto Rico es el préstamo sin fin de dinero que ahora nos quieren cobrar con los intereses más altos del mundo. Préstamo sobre préstamo con una deuda que ahora es más grande que la isla. A quienes le debemos el dinero sugieren que el gobierno debe recortar la salud y la educación para poder cumplir con sus obligaciones. Un galón de leche cuesta casi $7 y son pocos los que alzan su voz a favor de los más necesitados.

Me tomo la libertad de opinar, porque muchos piensan que los que vivimos “afuera” no deberíamos hacerlo. Lo que veo desde afuera es que aquel que está bien, solo protesta cuando se le toca el bolsillo. Cuando esa “crisis” toca a su puerta. La empatía no existe, y eso no es un asunto exclusivo de la isla del encanto. Entonces lo que se ve es una lucha de clases bestial, la “gente de clase, con dinero y posición” y “esa gente cafre que lo que hace es vivir del gobierno…un caco y su mujer, una yal”.

Pienso que nadie debe sentirse más que nadie porque tiene mejor posición económica o educación. Esas mujeres a quienes reducen a una simple y estúpida palabra son hijas, amigas, hermanas y esposas. Creo que especialmente las mujeres debemos tratar de educarlas en cada oportunidad que tenemos y si no tienes nada bueno que decir mejor cállate la boca.

¿No quieres ponerte de voluntaria a crear un programa para ayudar a jóvenes embarazadas y a sus hijos? ¿Qué tal si decides dedicar tu día de Navidad a repartir comida a personas sin hogar? O quizás organizar en tu trabajo una recolecta de juguetes para niños que están en hogares de crianza. El caso no es que ellas decidieron “ser así”.

La falta de sensibilidad existente es lo que no nos deja salir adelante. Hay un dicho que dice “que nadie sabe lo que hay en la olla, solo el que la menea”…Todo el mundo tiene una historia y muchas veces es una triste. Cada ser humano reacciona de diferente manera ante tragedias, abusos, falta de recursos y educación.

Muchas veces escucho a los lejos…”Es que yo no soy así” Bah! Cualquiera de nosotras puede meter las patas, terminar en las drogas o que el marido nos salga delincuente. Seguir estigmatizando a comunidades solo por el hecho de ser pobres es un acto que nos debería dar vergüenza. La prole que tiene clase, dinero, status social o simplemente se cree más que nadie, debería cerrar su boca y dejar de compartir estupideces en los medios sociales.

Hace rato dejó de importarme lo que la gente piense de mí pero NO de cómo actúa estúpidamente la gente hacia los demás. Si decides criticar a una “yal” y a otro día posteas algo sobre lo grandioso y maravilloso que es Dios es tu vida, eres un hipócrita.

Me doy el permiso de juzgar a quieres hacen eso porque al fin y al cabo De Mujer-es es un medio de comunicación que busca educar y crear conciencia en las mujeres. Si te sientas y desde tu computadora decides que eres mejor que una “yal” lo que siento por ti es pena.
Desde tu entorno educa y no aportes al problema.