La importancia de la familia extendida como red de apoyo

Por- María Parés Ramírez

Dentro de las comunidades hispanas, las familias extendidas (o extensas) juegan un papel de gran importancia en la crianza de los pequeños. Además de papá y mamá, nuestro/as niño/as cuentan con abuelo/as, tío/as, primo/as, tío/as abuelo/as, bisabuelo/as para enseñarles a ser mejores personas.

Esto es una bendición para las criaturas que crecen en un ambiente tan nutrido de experiencias; pero puede ser un poco difícil para mamá y papá estar en control de las mismas. Ya que una de estas personas en nuestra red de apoyo me preguntó qué puede hacer para ayudar con los niños, decidí escribir sobre las que considero mejores ayudas.

Puede sonar raro para algunos, pero quien me conoce sabe lo importante que es la comida en mi vida. (No me gusta cocinar, pero me encanta comer.) Por esa razón, me gusta que mis hijos experimenten diferentes tipos de comida; especialmente frutas y vegetales. Sé que los chiquitines disfrutan comer dulces y galletas. No creo que sea muy malo que los coman en ciertas ocasiones, pero no creo que deban comerlos todos los días; para el desayuno, el almuerzo y la cena.

Si eres una tía consentidora ofrece un helado de frutas como sustituto del triple chocolate con grajeas de colores. Si ves que mamá ofrece a la niña un alimento “raro” –como zanahoria o aguacate-, no seas la abuela que critica y frunce el ceño; tus actitudes serán copiadas por la niña.

Al acercarse la época navideña, o el día de cumpleaños, comienzo a escuchar la misma pregunta en cada sitio que visito: ¿Qué les compro? Reconozco la buena intención en la pregunta, pero me hace pensar en la cantidad de cosas que tienen mis hijos. En realidad soy afortunada, mis hijos no necesitan nada. Al menos, nada material. Creo que la familia extendida tiene una oportunidad maravillosa de compartir y enseñar a los pequeños de la familia.

Por ejemplo, mi hijo mayor lleva mucho tiempo interesado en herramientas que yo no suelo manejar, pero su abuelo le ha enseñado a usar martillos, llaves y destornilladores. Cuando esto ocurre, abuelo se convierte en un héroe ante los ojos de mi hijo; como madre observo con orgullo la relación entre maestro y estudiante. Gracias a esas interacciones, mis hijos aprenden mucho más de lo que yo sola puedo enseñarles.

Mientras se conectan de esta manera, mis hijos van construyendo relaciones y lazos afectivos que durarán toda la vida. Si no tienes idea de qué hacer con los pequeños de tu familia, te sugiero: preparar un plato de comida simple, decorar el árbol de navidad, “ayudar” con las herramientas, sembrar, regar plantas, lavar el carro, hacer una tarde de cine en casa, visitar el parque, correr bicicleta, escribir una carta. Por más sencilla que parezca la actividad, llamará la atención de los niños y les enseñará algo nuevo.

Con el paso del tiempo las tradiciones parecen ir muriendo. Muchas de ellas merecen la oportunidad de ser transmitidas a nuevas generaciones. Para lograrlo necesitamos de abuela/os, bisabuela/os y tía/os abuela/os. Estos seres tan especiales tienen la habilidad y el conocimiento necesarios para dar a conocer la historia y las costumbres de la familia.

¿Cómo se prepara la marifinga? ¿Quién sabe tocar el güiro? ¿Y las maracas? ¿Qué es y para qué sirve un candungo? ¿Cuál es el tío más cómico? ¿Y la tía más simpática? Estos temas “triviales” son los temas que pueden enlazar generaciones y ayudar a nuestras crías a conocer sus raíces.

Lo último que se me ocurre pedirles, querida familia, es que sean nuestro apoyo y no la piedra con la cual tropezamos cada tres pasos. No son ustedes los que deben irse por encima de papá y mamá para complacer a los chiquitines. Tampoco deben ser los que enseñen malas costumbres o actitudes. Caminen con nosotros, no en nuestra contra.

Foto- Lauren Hammond Creative Commons- Flickr.