¿Cuándo te animas para la niña?

Por- María Parés Ramírez

Luego de terminar la época festiva y al aproximarse el primer cumpleaños de mi segundo hijo, han sido varias las personas que me preguntan cuándo vamos a traer una nena a la casa. Algunos lo dicen en son de broma, pero otros, con mucha seriedad, tratan de dar razones serias que justifiquen tener más hijos: es obvio que necesitamos una mujercita en la casa. No entiendo muy bien de dónde sale la idea de la importancia de tener hijos de ambos sexos; a menos que quieras hacerlos modelos para compañías de venta de tarjetas romanticonas para el día de las madres.

A veces me sorprende que mis hijos sean tan maravillosos, principalmente cuando hasta hace poco pensaba que ser madre era una locura total. Igual pensaba de la vida en pareja, hasta ahora me va bien. Teniendo en cuenta que nunca soñé con una boda de princesa ni una casita con cercado blanco alrededor, la vida de madre en una relación estable no me parece tan mal; me ha dado nuevas fuerzas y me ha hecho sentir un amor que nunca antes había sentido. Esto, sin embargo, no es razón para seguir reproduciéndome, buscando tener una princesa Darth Vader, que quizás nunca llegue.

Para beneficio de las personas interesadas en una contestación a la pregunta que da título a este escrito, le doy algunas razones por las cuales no lo pienso hacer:

• Mi vida me parece perfecta tal y como está.
• Quiero concentrarme en mis hijos, sus necesidades y sus personalidades.
• Me interesa tener una vida de pareja saludable y “cuasi” romántica, a veces.
• Mi vida profesional está bien encaminada y quiero saber hasta dónde puedo llegar.
• Prefiero que la calidad de tiempo que dedico a mis hijos sea mayor que la cantidad de hijos a atender.
• No me molesta ser la única persona con vulva en la casa, me crié con tres hermanos –los mejores del mundo-.
• El hecho de ser la única mujer no me hace automáticamente sirvienta; poco a poco mis hijos aprenden sobre las tareas del hogar.
• Mis varoncitos podrán ver y aprender un estilo de vida equitativo: mamá y papá trabajan dentro y fuera del hogar.
• Será más difícil sucumbir a la tentación de dividir tareas por género; pero sí lo puedo hacer por edades –lo más adecuado-.
• La familia completa cabe en un comedor “regular”.
• Si tuviéramos un comedor más grande tendríamos espacio para familia y amigos.
• Prefiero los dinosaurios a las princesas.
• Quiero vivir mucho para ver a mis hijos crecer, necesito darme tiempo y cuidarme.
• Ya puedo dormir la noche entera, la mayoría del tiempo.
• No tengo más espacio en mi casa y no quiero una casa más grande, no quiero limpiar más.
• Algún día espero dejar de cambiar pañales.
• Mis hijos comparten un cuarto, muchos libros y demasiados juguetes.
• Poco a poco se han convertido en compañeros de juego, lo que me da unos minutos para tomar un café a solas o usar el baño sin ver deditos por debajo de la puerta.
• Es cada vez más divertido jugar con ellos.
• Es más fácil salir de paseo.
• Creo que las razones económicas son obvias, pero las menciono en caso de que algún Rockefeller o Vanderbilt quiera darnos una ayudita.
• Los niños son una bendición (de: a. Dios, b. Alá, c. Pachamama, d. El Iluminado, e. Gaia, f. El Gran Espíritu, g. La Fuerza –escoja el término apropiado-). Por esta razón merecen atención, cariño y estabilidad para poder desarrollarse saludablemente; no creo poder lograrlo con más niños.

Si al leer esta lista te parece que soy un ser inhumano, con un corazón seco y vivo amargada de la vida, me alegro mucho de tu opinión. Yo creo que tratar de inmiscuirse en la vida personal de una persona y cuestionar sus decisiones, por no ser las mismas que has tomado tú, es de muy mal gusto. Eres tú el ser inhumano, amargado y de corazón putrefacto que no tienes la capacidad de mostrar respeto hacia otros.

Espero que algún día se nos quite la mala costumbre de cuestionar las decisiones reproductivas de una mujer. Cada una de nosotras busca diferentes cosas en la vida, y eso está muy bien.

Foto: Josh Liba, Creative Commons.