Puertorriqueña, de Bayamón

Por- Glenda Rosado
Orgullosa Valenciana.

Buscar apartamento en la ciudad de Nueva York es como buscar una aguja en un pajal, pero no un pajal común y corriente. La ciudad acoje a casi 9 millones de habitantes, cada uno de ellos solo interesados en si mismos, lo que resulta totalmente entendible ya que sobrevivir en esta jungla de cemento NO es fácil.

La vida en el trópico solía ser diferente, sin grandes emociones. Decidí, un día de junio antes de cumplir 4 años en Miami que era tiempo de dejar la tierra de Pitbull, Gloria Estefan, el cubaneo y los Heat. Estaba dicho, Nueva York sería mi casa.

Hace poco más de 1 año es mi casa pero una que me patea a diario. Una casa en la que tengo que justificar mi acento, color de pelo, piel y luchar para sobrevivir. Vivir y buscar un lugar al cual llamar “mi casa”, “mi hogar” ha sido y es el mayor reto que enfrento y se que no estoy sola. Creo que la mayor parte de los nuevos “New Yorkers” que han llegado hace menos de 2 años a la ciudad, pasan por lo mismo.

El problema más grande en la ciudad es la falta de acceso a vivienda, lo que muchos se lo atribuyen a la gentrificación de los vecindarios. Este término se usa para describir la transformación urbana en el que la población original de barrio es progresivamente desplazada por otra de un mayor nivel adquisitivo. En Nueva York por ejemplo, el barrio más cercano a la ciudad, Williamsburg en Brooklyn, se ha convertido en uno casi inhabitable por el alto costos de la renta. Un barrio, que hace muchos años era habitado por una gran población puertorriqueña, allí vivía Lucy la tía de mami que llegó a Nueva York desde Puerto Rico buscando una mejor vida hace más de 50 años.

En mi búsqueda, encontré un apartamento que era perfecto para mi. Me quedaría en Brooklyn, estaría cerca de la ciudad y con un “landlord” súper cool y que no me subiría la renta. Me mudé ya que estaría completando un lease y a los 4 días me reuní con él para acordar detalles. Se hace llamar Jimmy pero su verdadero nombre es Demirovic.

Nos conocimos y la conversación iba bien hasta que se le ocurre hacer la brillante pregunta “¿Cual es tu background, de donde eres…?”, cuando le dije “Soy puertorriqueña…” comenzó a decir un sinnúmero de idioteces, insultos y prejucios sobre los puertorriqueños, que quienes somos de la isla y estamos en la ciudad ya los hemos escuchado demasiadas veces.

Mi única contestación a las idioteces que se le ocurrió decir fue “como en todos los países existe gente buena y mala, responsable e irresponsable”. Como si no fuera suficiente con el problema de encontrar vivienda también tengo y tenemos que enfrentarnos a dueños de vivienda que deciden hacer un “background check” y determinar si rentar o no de acuerdo al color de piel, nacionalidad o preferencia sexual.

Basta ya. En el caso de Nueva York existe una sección en el Departamento de la Vivienda donde puedes presentar una queja si se ha sentido discriminación de algún tipo. La misma puede ser presentada en la oficina de The NYC Commission on Human Rights al 212-306-7450 o para más información existe una sección en el sitio en la web- http://www.nyc.gov/html/fhnyc/html/rights/rights.shtml. En la oficina hablan español y ofrecen información con más detalles porque desafortunadamente son quejas que reciben todos los días.

Esta semana las banderas de Puerto Rico salen a pasear por toda la ciudad y los boricuas en New York celebramos nuestra cultura. Aunque a muchos no les guste, tenemos una cultura única, hablamos español, bailamos con mucho ritmo y somos una isla llena de talento infinito. No somos perfectos, pero jamás bajaremos la cabeza ante los que se creen superiores a nosotros.

La celebración del domingo y la parada puertorriqueña es eso, una celebración de lo que somos y de donde venimos. Una tierra de gente buena y trabajadora coño. Basta de prejuicios.

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