¡A tetazo limpio!

Por- María Parés Ramírez

¡Sí, sí, sí! Le doy teta a mi segundo hijo tal y como lo hice con el primero. Sigo viviendo los dolores, el cansancio y los muchos comentarios de la gente. Amamanto porque quiero, porque creo que es lo mejor que puedo hacer por mis hijos.

Probablemente por mi deseo de amamantar me he fijado en que, últimamente, hay un deseo general de revivir esta hermosa y natural manera de alimentar a un niño. Desde tetadas en lugares públicos hasta padres opinando acerca de lo maravilloso que podría ser amamantar ellos a sus hijos. Este pensamiento me agrada y espero que se esparza como pólvora, no sólo por lo saludable que es amamantar, sino porque la sociedad en general necesita poner más atención al papel que juegan un padre y una madre responsables.

Definitivamente apoyo y entiendo a las madres que amamantan a sus hijos; ya sea por dos semanas, dos meses o dos años. Respaldo y comprendo a las madres que lo hacen aunque les pueda resultar complicado. Respaldo también a aquellas madres que, por la razón que tengan, deciden alimentar a sus hijos por otros medios. Cada cual tiene sus razones y hace lo que le parece mejor. Sin importar la manera en que decidan alimentar a su bebé, de seguro pondrán todo su esfuerzo y amor al hacerlo.

Amor. Amor por tus hijos debe ser el motor que te mueva cada día a buscar su bienestar. Más allá de preocuparnos por quién da botella y quién da teta, debemos pensar en la responsabilidad que conlleva traer una cría al mundo. Si dar la teta en público se ha convertido en un acto casi revolucionario, llamando la atención sobre la maternidad, pues ¡qué viva la revolución!

Qué el mundo se entere de que hay madres dispuestas a darlo todo por sus hijos. Un aplauso a los padres que se levantan a las tres de la madrugada a cambiar el pañal. Ovación de pie a todos los padres y madres que reconocen cual es su papel más importante y lo viven a cabalidad día tras día. Gracias por ayudar a construir una sociedad funcional.

A toda aquella persona que menosprecia el papel de estos padres, que sólo pueden hacer daño con sus palabras y no respetan la importancia de criar, ¡a tetazo limpio hay que caerles!

Foto-Raíssa Ruschel
https://www.flickr.com/photos/raruschel/

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