La mujer maravilla tiene chofer.

Por- Glenda Rosado

No importa cuán arriesgadas, fuertes y determinadas somos, la mujeres llevamos desventajas en muchos temas y la seguridad es uno de ellos.

Caminar sola en la calle de madrugada no es recomendable. No importa cuantas veces lo hagas sin que nada pase, tarde o temprano llegará el día en que pasarás el susto de la vida y comenzarás a repensar las cosas.

Incluso la mujer maravilla puede asustarse en una situación donde la seguridad personal pueda estar en riesgo.

Hace unas semanas caminando de regreso a mi casa al salir de la estación del tren, noté que un hombre caminaba detrás de mi. Lo miré fijamente y sin embargo, continué mi camino escuchando música. Decidí cruzar la calle como modo de precaución y para mi sorpresa también cruzó la calle, luego decidí cruzar nuevamente y el hizo lo mismo.

No se lo que quería ni me lo quiero imaginar pero la mujer maravilla que hay en mi lo miró fijamente y le preguntó “¿Tu me estás siguiendo?” No contestó y aunque no me dejó de seguir, si se alejó. Yo decidí entrar a un pequeño supermercado que está abierto 24 horas a refugiarme y esperar.

Dentro del pequeño susto pensé que no era recomendable continuar hacia mi casa, así que esperé unos 40 minutos y hablé un con un chico que trabaja en el supermercado. Me dijo que me quedara allí todo el tiempo q necesitara. Luego de un rato, su amigo me acompañó hasta la entrada de mi casa.

Debo admitir que me asusté, por unos pocos segundos, pero me asusté. La calle está llena de locos y desajustados mentales que no les importa hacer daño sin razón alguna. Decidí que mi seguridad vale mucho y que debo tener más precaución.

Así las cosas, llegó el momento de replantear mis opciones. Sigo siendo la mujer maravilla pero con chofer. Jay Jay es un taxista que conocí hace un tiempo, es puertorriqueño y alguna vez me dió su número por si necesitaba un pon “ride” a mi casa. Luego del susto lo llamé, le conté lo que me pasó y desde ese día es mi taxista oficial en la ciudad.

“Tu me llamas, así tengas o no tengas dinero yo te llevo a tu casa” eso me dijo. Para mi ese señor es un regalo de la ciudad y de Dios, de esos personajes que solo puedes encontrar en Nueva York. Por 44 años ha manejado taxi por la ciudad y cada noche que me lleva a mi casa me cuenta una historia diferente. Alguna noche es de algunos de sus pasajeros, otras de su vida y su experiencias.

Un día comenzó a cantarme durante todo el recorrido y es que resulta que también es cantante y de los buenos. Seguramente es este blog tendré más historias de Jay Jay y nuestras aventuras llevando a tres pasajeros en un viaje para poder “hacer el dinerito para la renta”, entre otras.

Es más, creo que debería ser un tipo de diario en nuestro blog. Para comenzar, incluyo un video que grabé con mi celular mientras me cantaba de camino, con su café negro en mano, a Brooklyn.

Aunque sigo siendo la mujer maravilla ahora llego tranquila y segura a mi casa. Mi seguridad personal es importante.

Foto-Ding Yuin Shan.

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