“R” de reusar, de regalar

Por- María Parés Ramírez

Para los que se criaron como yo, usando la ropa de hermanos y primos mayores, hacer lo mismo con nuestros hijos no debe ser un dilema. Si tu sobrina está grandecita y se le ha quedado ropa que tu hija puede usar, ¿qué te impide hacerlo? ¿Será que los anuncios y propagandas consumistas te están ganando?

Desde que supe que iba a ser madre por primera vez fui criticada –entre otras muchas cosas- porque no quería comprar por comprar, ni pedir por darme el gusto de estar en una tienda. (Se podrán imaginar que tampoco participo en las ventas del “Black Friday”, no importa cuán baratas estén las toallas.) Tal y como había vivido antes de ser madre, quería continuar mi vida, al menos en ese aspecto. Si nunca he sido compradora compulsiva, no voy a usar a mis hijos de excusa para empezar a serlo.

Para la llegada de ambos hijos he procurado abastecerme de los productos de uso diario, de lo necesario. También para ambos, he aceptado ropa, sábanas, juguetes y otros artículos de segunda mano. Cada vez que recibo un nuevo artículo lo lavo, lo desinfecto, coso lo que deba coser, añado baterías (pilas), hago todo lo necesario para que el artículo quede en perfectas condiciones. Del mismo modo, si necesito “salir” de algo, lo limpio y verifico para asegurar que alguien más lo pueda usar.

Cuando “salgo” de algo, no va a parar a la basura, busco a alguien que lo pueda usar. Lo bueno de practicar este método es que sabes que cada artículo será utilizado a cabalidad, sin tener que incurrir en gastos constantemente. Lo malo, que corporaciones multimillonarias internacionales no obtendrán tu dinero semanalmente, lo cual es “tan necesario” para ellos.

¿Estás pensando que vivo como vagabunda, debajo de un puente y mis hijos visten bolsas de papel? No, no te apresures a llamar a la línea para niños maltratados. Mi familia y yo tenemos todo lo que necesitamos y más. Lo que me diferencia de otras personas es que reconozco la importancia de darle uso a las cosas que tenemos a nuestro alcance, antes de salir corriendo a comprar.

Te invito a que mires detenidamente todos los artículos que tienes a tu alrededor y pienses en cómo puedes darles mejor uso, cómo puedes arreglarlos, o quién puede beneficiarse de ellos. En lugar de comprar sin motivo, utiliza lo que tienes. Enséñales a tus hijos a hacer lo mismo.

Ellos copiarán tus acciones: si gastas y botas, ellos harán lo mismo y tú te quedarás con las cuentas; si reúsas y aprovechas al máximo, ellos aprenderán a no necesitar salir de compras diariamente y ser felices con lo que tienen. No permitas que tus hijos se conviertan en otro número estadístico acerca de la ansiedad y depresión sufrida en menores por no tener las cosas que se les antojan.

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