Mi segundo hijo

Por- María Parés Ramírez

Enterarme de que estaba embarazada por segunda vez fue una emoción grande y tan especial como la primera vez. Nuevamente me ilusioné y deseé que el mundo fuera un lugar mejor, sólo para mis hijos. También ha sido motivo de preocupación y cuestionamientos, como la primera vez. Muchos pensamientos similares me han acompañado durante ambos embarazos, pero con la experiencia de la primera vez he ido obteniendo un poco de conocimiento y seguridad, ayudándome a cambiar o reforzar diferentes ideas.

Tan pronto supe de mi estado comencé a comer mejor, tomando en cuenta a la personita que se formaba dentro de mí; me propuse una rutina de ejercicios adecuados para mi cuerpo cambiante; poco a poco estoy comprando pañales, lociones y otros artículos útiles; ando a la búsqueda de un coche doble en el que pueda acomodar a mis tesoros.

Al igual que la primera vez quiero estar preparada de la mejor manera posible para la llegada de mi bebé. Deseo un parto tranquilo, sin ninguna complicación. La mayor diferencia entre ambas ocasiones es que ahora sé que no todo saldrá exactamente como lo deseo. Sólo falta que me lo grabe en la mente: no todo será como en mis sueños.

Hay varias cosas que debo hacer o comprender antes de que llegue mi amorcito más pequeño:
1. No importa cuánto lo intente, no voy a tener tiempo para hacerlo todo. Si atender a un niño es agotador, dos o más deben drenarte.
2. Mi presupuesto debe ser ajustado para añadir una boquita más, mientras más pronto lo haga, mejor.
3. Debo planificar más eficientemente mis salidas, permitiéndome más tiempo para acomodar las necesidades de dos crías.
4. Debo organizar mi casa y mi horario cada vez mejor: alimentar, educar, mantener limpios dos niños y querer tener una casa de revista puede hacer tu vida de cuadritos.

Sé que mi nuevo hijo traerá un nuevo caos a mi vida, también sé que será uno hermoso y del cual jamás me arrepentiré.

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