Mis amigos solteros, sin hijos.

Por-María Parés Ramírez

Hace algunos días tuve la oportunidad de encontrarme con algunos muy buenos amigos, de esos amigos que están siempre dispuestos a darte la mano o pasar un buen rato, sin pensar en la distancia que nos separa ni cuánto hayan cambiado nuestras vidas. Momentos así los atesoro, por no ser muy frecuentes. Algunos amigos han decidido ser padres y modificar sus vidas para acomodar a personitas tan importantes. Otros, han decidido esperar un tiempo antes de dar un paso tan importante, o, simplemente, han decidido que procrearse no es una meta en sus vidas.

Los amigos que comprendemos este grupo hemos aprendido a aceptar y respetar las decisiones de unos y otros. Tenemos diversos temas de conversación y siempre encontramos qué hacer. Mi hijo mayor se ha convertido en una partecita del grupo sin ningún problema. Puedo decir que he tenido una suerte que no todos tienen. Fuera de ese grupo he escuchado a muchas personas criticar estilos de vida diferentes al propio, principalmente padres y madres que no entienden cómo una persona decide no tener hijos.

Hoy siento la necesidad de defender a las personas que han decidido no procrearse, por las razones que sean; personales, morales, económicas. Tal y como yo he querido dar lo mejor de mí como madre, otras personas quieren ser mejores hijos, hermanos, tíos, amigos, y procuran ser parte de un núcleo familiar en el cual son útiles y necesarios. No creo ser mejor que otros sólo por ser madre. Jamás he pensado que una mujer sin hijos está incompleta. Podría decir lo contrario, admiro a todas esas personas que son conscientes y fieles a sus ideales, poniéndolos en práctica aún siendo criticados por muchos. Entre las personas más importantes de mi vida hay muchas que no interesan tener una vida “normal”, sin embargo, no dudaría en dejar a alguno de mis hijos en sus manos.

Te preguntarás porqué decido tocar un tema tan “poco maternal” en esta sección, y la contestación viene fácilmente a mi mente. Amo tanto a mis hijos (el que llevo en brazos y el que llevo en mi vientre) que quiero darles lo mejor de mí, incluyendo la enseñanza del respeto y la tolerancia. Quiero que mis hijos sean capaces de conocer mucha gente sin la necesidad de juzgar. Quiero que mis hijos conozcan las posibilidades que tienen en su vida y sean felices con las decisiones que tomen, sabiendo que su mamá estará siempre para ellos.

Foto-freedigitalphotos.net

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