Tener un hijo es como tener un amigo borracho

 

 

Por- María Parés Ramírez

Había escuchado esa frase anteriormente y siempre pensé que era cruel e injusta hacia los niños. ¿Cómo alguien puede comparar una tierna e inofensiva criatura con un borracho? ¡Qué gente tan horrible!

Luego, mi hijo llegó a los nueve meses de edad y escuché -como música de fondo- la risa de todas las personas a las que había criticado por crueles. Mi hijo, tan tranquilo hasta ese momento se convirtió en un torbellino de lágrimas y mocos. A cada objeto cercano lo quería tocar, morder, pisar, babear y dormitar sobre él. El detalle está en que lo quería hacer todo a la misma vez. Al reconocer que no podía hacerlo -bendita lógica- comenzaba el río de lágrimas y mocos.

A los nueve meses de edad, una criatura es considerada un “toddler”. Un pequeñín que aprende imitando, mirando y tocando. ¿Has escuchado aquello de que el niño “absorbe como esponja” todo lo que ocurre a su alrededor? Ya no hay vuelta atrás, el recién nacido no existe, se transformó.

Este es el mejor momento para leerle por primera vez, si no lo hacías desde antes. Busca libros con poco contenido, palabras cortas y repetidas, con colores brillantes y figuras de diferentes formas. Si no tienes una variedad de libros, usa los mismos describiendo las láminas o haciendo sonidos. Pronto verás a tu hijo poner atención cuando le enseñes un libro, quizás señalar páginas o balbucear mientras lees.

Trata de sacar al menos 15 minutos diarios para jugar con él y sus juguetes, bloques, peluches. Muéstrale lo bueno de compartir contigo. Suavemente, tira una bola por el piso para que la trate de atrapar.

Si tienes la oportunidad, reúnete con tu hijo en un grupo de lectura para niños en la biblioteca o un grupo de juegos en el parque. Esto les da la oportunidad de socializar con otros niños y aprender imitando. Además, estas actividades pueden usar un poco de su energía.

Disfruta a tu “borrachito” y ayuda a que aprenda cada vez más. Mientras más lo estimules, más te sorprenderás de lo que es capaz de hacer. Y si se duerme en lugares y momentos poco adecuados – como el pasillo hacia el baño- discúlpalo, está cansado de aprender.

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